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Aire

Nunca antes había entrado en un quirófano.  Me agarré a la cámara como quien se agarra a ese salvavidas del que no quiero soltarse hasta que pisa tierra firme. Se espectadora de mí misma me ayudó a acompañarme en un proceso de vulnerabilidad y tomar consciencia de que la fuerza la llevamos dentro. Para identificarla solo hay que mirarla a los ojos.